El Aeródromo de Castelar

Por Agustín Algaze |

Hacia 1920 aún existían en Castelar terrenos de grandes dimensiones muy próximos a la estación, que permanecían indivisos y sin construcciones. En uno de ellos, propiedad del Dr. Laureano Rufino, se instalaron la Sociedad Aeronáutica Italiana Argentina de aviación y el Centro de Aviación Civil, dando origen al aeródromo que destacó a Castelar por más de una década.[1]

La aviación civil hacia 1920

En nuestro país, la aviación había tenido hasta entonces características recreativas y deportivas; los primeros veinte años del siglo XX fueron riesgosos tiempos de exhibiciones, carreras y aprendizaje.

El comenzó la Primera Guerra mundial, en 1914, significó la escasez de muchos bienes industriales importados y repercutió negativamente en la economía de un país que dependía de la exportación agropecuaria y la importación de bienes de consumo e industriales de Europa. Como no podía ser de otra manera, la actividad aeronáutica en Argentina se vio afectada por el efecto combinado de la orientación de las industrias europeas a la demanda de guerra y la enorme merma de capacidad de bodega en buques comerciales, restringiéndose la llegada de aeronaves y repuestos.[2] A ello se sumó que una cantidad importante de los pioneros de la aviación argentina eran inmigrantes o descendientes de nacionales de los países beligerantes, por lo que prontamente pusieron su expertise al servicio del conflicto.

Finalizado el conflicto, los veteranos de guerra que retornaron al país continuaron sus trayectoria de pilotos en la aviación civil o militar, al tiempo que se reactivó la importación de aeronaves (muchas de ellas fueron aviones de combate reacondicionados para uso civil y comercial en talleres de nuestro país), repuestos y combustible. Amparadas por normativas oficiales que estipulaban el uso del aeródromo de El Palomar (creado en 1910) para ensayos aeronáuticos, en 1919 se instalaron allí diversas misiones de aviación extranjeras, compuestas por europeos o argentinos que habían combatido para sus madres patrias en la guerra.

Desde marzo, se asentaron en El Palomar compañías mixtas de aviación militar, capacitación civil y transporte de pasajeros de las misiones militares francesa, británica e italiana. Pero en enero de 1920 un accidente fatal de un alumno llevó a que se las autoridades militares cancelaran las operaciones civiles en el aeródromo militar. Esta medida generó el surgimiento de tres aeródromos emplazados sobre terrenos alquilados: en San Isidro se instalaron  la River Plate Avitation Co. y la Compañía Franco Argentina de Transportes Aéreos; en San Fernando comenzó a operar la Escuela de Aviación Curtiss Aeroplane and Motor Corporation; y la misión italiana se trasladó a Castelar, bajo el nombre primero de Sociedad de Aeronáutica Italiana Argentina (o Italo-Argentina) y luego Sociedad Base Aérea Italiana.[3]

La Sociedad Aeronáutica Italiana Argentina

En agosto de 1920 se anunciaba en El Imparcial los trabajos previos a la habilitación del aeródromo en Castelar. Se comenzó por la limpieza y nivelación de un campo arrendado, y la adquisición, desmontaje y traslado de un hangar de la ex misión italiana de aviación que había funcionado en El Palomar[4]. El aeródromo formaba un pentágono irregular delimitado por las actuales calles España, Arias, Lincoln y las vías del Ferrocarril Oeste; su entrada estaba aproximadamente en la intersección de Los Incas y España. La línea de fondo paralela al ferrocarril se interrumpía a la altura de la intersección de la Av. Rivadavia (lado norte) y Trenque Lauquen; desde allí trazaba una diagonal para unirse con la calle Lincoln a la altura de la esquina con Campichuelo.

Plano Castelar, año 1929

Así, a fines de 1920 ya estaba operativa en el llamado “Monte Rufino” la Sociedad Aeronáutica Italiana Argentina, sociedad comercial con escuela de aviación. Las instalaciones iniciales eran de un hangar (al que rápidamente se sumó un segundo) y edificios para talleres, oficinas y escuela. Para facilitar el acceso, el Ferrocarril Oeste autorizó hacer un camino que conectaba con la Estación sobre sus terrenos. Este seguía la traza actual de Los Incas-Islas Malvinas hasta la entrada al aeródromo sobre la calle España.[5]

El aeródromo en su primer año contaba con 6 aviones S.A.M.L. con motores Fiat de 100 HP. Los directores eran el capitán Eduardo Olivero y el teniente Ernani Mazzoleni; los pilotos instructores el sargento Nicola Bo y Cosimo Damiano Rizzotto. Todos eran oficiales desmovilizados italianos, veteranos de la guerra, de destacada trayectoria como Olivero, que alcanzó la distinción de As de la aviación, realizó más de quinientas misiones de combate en poco más de dos años, recibió múltiples condecoraciones y llegó hasta el grado de capitán.[6] Luego se sumaron aeronaves Caproni, SVA y Ansaldo que debieron ser acondicionadas para uso civil y comercial colocándoles asientos. Según Jaimes y Gámbaro, el vecino Miguel Degiovanini participó de ello como mecánico.[7]

Esta sociedad creó una compañía denominada Aéreos Servicios Sociedad Anónima (ASSA) que brindó por un breve tiempo un servicio de 10 pasajeros entre Castelar y Mar del Plata y otro entre Castelar y Montevideo, con tres triplanos Caproni reacondicionados. Era parte de un ambicioso plan de rutas aéreas por toda la Argentina y con conexión a países limítrofes que no se concretó. Se sabe que en febrero de 1922 se realizó un vuelo de ensayo desde Castelar con 12 pasajeros sobrevolando la Capital Federal y luego partió con pasajeros de Castelar hacia Montevideo. En este vuelo, el Caproni se quedó sin combustible y el piloto debió aterrizar con los motores apagados en una estancia en Libertad. Al llegar al destino, averió el tren de aterrizaje y la hélice, terminando probablemente desguasado. El servicio terminó al año siguiente luego de algunos viajes accidentados.[8]

Aprovechando la afluencia de pilotos, instructores y curiosos, sobre la calle Inglaterra Santiago Chirle construyó el segundo almacén de Castelar, inaugurado en 1922. Contaba con despacho de bebidas y comestibles, cancha de bochas y peluquería, era explotado por Amador Monteagudo que lo alquilaba a Chirle. Sus clientes se repartían entre los apasionados de la aviación y la cuadrilla de Ferrocarril Oeste que por entonces acampaba en las cercanías, abocada a construir la usina eléctrica y tramos de vías para la electrificación del servicio urbano.[9]

El Centro de Aviación Civil

En diciembre de 1919 fue fundada esta institución que se convertiría en un referente en la materia junto al pionero Aero Club Argentino (creado en 1908). Inició su actividad de vuelo e instrucción en un aeródromo en Villa Lugano, pero en julio de 1922 un temporal destruyó sus instalaciones y flotilla.

Esta circunstancia motivo la búsqueda de un nuevo campo de aviación y así en septiembre se instaló en Castelar, compartiendo el aeródromo con la Sociedad Base Aérea Italiana. Este primer paso por nuestra localidad fue breve, mudándose a comienzos de 1924 a San Fernando por desacuerdos con los arrendatarios del terreno.[10]

En la segunda mitad de 1926 el Centro de Aviación Civil volvió a radicarse en Castelar, adquiriendo todas las instalaciones propiedad de la Sociedad Ítalo- Argentina. En la revista del Centro, se anunciaba con orgullo “contar con el mejor aeródromo, que por su ubicación y comodidades de todo género, existe en la República”[11]. Ubicado a cuatro cuadras de la estación -lo que significaba media hora de Plaza de Mayo-, con un excelente acceso, capacidad para 13 aviones, taller mecánico, depósito de combustibles y una importante casilla de madera italiana utilizada en la guerra que contenía 8 habitaciones y diversos salones, el Centro se consolidaba como uno de los mejores del país. Las nuevas instalaciones despertaron el interés nuevos socios, generando una “verdadera conscripción de socios que pasó del centenar”.

Aerodromo Castelar 1922 (Archivo Dir. Estudios Históricos FFAA)

Los últimos años del Aeródromo de Castelar

Hacia 1930 el Centro de Aviación Civil estaba consolidado como la institución más importante en su rubro de la época, su hangar[12] se encontraba colmado en su capacidad y en ocasiones debían suspender la inscripción de alumnos por no poder satisfacer la demanda de aeronaves. Se había lanzado a actividades de divulgación que iban desde visitas escolares hasta conferencias y cursos que llevaron a la creación en 1934 de una Escuela Aeronáutica de Perfeccionamiento y Navegación que funcionaba en la facultad de Ciencias Exactas de la UBA. Continuaba liderando la formación de pilotos, realizaba carreras deportivas, demostraciones, festivales, torneos y un sinnúmero de actividades.[13]

Las cifras de su último año de funcionamiento en Castelar son elocuentes. Comparado con otras instituciones similares, el Centro de Aviación Civil se posicionaba primero en cantidad de horas de vuelo con aviones propios y del Estado, y registró la mayor cantidad de aterrizajes con 19.055, dejando en segunda posición al prestigioso Centro Universitario de Aviación asentado en el Aeródromo “Bernardino Rivadavia” de Morón.[14]

Sin embargo, lo que en 1921 era una ubicación estratégica, diez años después ya no lo era tanto producto de la creciente urbanización del pueblo. Desde su origen, como todos los creados en los alrededores de Buenos Aires, tenía el inconveniente de tener limitada su expansión e ir quedando cercado por viviendas, comercios e industrias. Comenzaban a sentirse a través de la prensa quejas de los vecinos por las “continuas piruetas y acrobacias inútiles sobre las casas cuando podrían y deberían hacer estas cosas sobre el campo […] Hay aviadores que en su temeridad vuelan tan bajo, dando motivo con ello a continuos sobresaltos en las familias radicadas en los alrededores”[15]. “Casas” en los “alrededores” no significaba un lugar propicio para la instrucción de pilotos.

El crecimiento demográfico de la localidad era notorio. Durante la primera década, las guías del Ferrocarril Oeste estimaban una población entre 500 y 800 habitantes. Para 1928 -según cifras del Ministerio de Obras Públicas de la Provincia que deben ser tomadas como un piso estimativo[16]– Castelar tenía por lo menos 1.502 habitantes; había duplicado su población aunque seguía siendo pequeña comparado a Ituzaingó (3.777), Haedo (7.445) o Morón (11.384).[17] Diez años después, según el censo provincial, la ciudad de Morón había trepado a 17.101 habitantes y Castelar seguía siendo la localidad más pequeña, pero ya con 8.097 habitantes.[18]

Instalaciones Centro Aviación Civil 1926

Desde fines de los ’20 los directivos se sentían apremiados por conseguir un aeródromo más amplio ante el “achicamiento” del de Castelar por “las construcciones que, en corto tiempo, han sido levantadas en sus alrededores”.[19] Las revistas especializadas también advertían las dificultades. Por ejemplo, en una ficha del aeródromo publicada en 1934, se destacaba el fácil acceso y las excelentes instalaciones, pero se señalaba que los campos circundantes eran “de difícil utilización en caso de emergencia” y existían diversos obstáculos a considerar: hilos telefónicos, telegráficos y eléctricos; árboles y construcciones a sus alrededores, el tanque y galpones del Ferrocarril Oeste y tres molinos en uno de sus costados.[20]

En función de estos inconvenientes (y suponemos de la finalización de algún plazo contractual con los herederos del Dr. Rufino que desearían lotear el campo) en abril de 1935 el Centro de Aviación Civil se trasladó a un aeródromo en Quilmes.

El de Castelar se desarmó. La propiedad fue fraccionada y vendida en cuatro grandes lotes, y se dispuso la creación de una plaza, que fue la “de los Españoles”. Luego se sucedieron fraccionamientos más pequeños que posibilitaron la urbanización de la zona.

Sin embargo, hasta que efectivamente se levantaron las primeras casas se siguió usando de manera informal. En agosto de 1935 un avión aterrizó en la zona y continuó hacia Arias y España golpeando a un niño que se encontraba jugando con amigos en el campo, puesto que no tenía alambrados y era frecuentemente transitado por vehículos y animales. La Voz de Castelar denunciaba, además, que aviones militares continuaban aterrizando y despegando desde allí.[21] Al año siguiente, continuaba la misma situación de uso ilegal, con riesgo para vecinos y pilotos, dada la cantidad de animales que pastaban en el libremente.[22]

Cuando el 10 de marzo de 1958 el trágico siniestro del Gloster Meteor sobre la calle Maison consternó a toda la ciudad y el país, el intendente Abel Costa evocó de forma imprecisa pero eficaz aquella decisión: “hace 20 o 30 años se hizo retirar de Castelar el Centro de Aviación Civil por razones de seguridad para la población, estando en esa época la localidad, mucho menos poblada que ahora”.[23]


Referencias

[1] Jaimes y Gámbaro fueron los primeros en publicar una síntesis de esta historia. Aquí ampliaremos esa información y corregiremos algunos errores cronológicos, especialmente lo que atañe al final del aeródromo. Ver JAIMES, César y GÁMBARO, Carlos (1972) Reseña para la historia de Castelar, Castelar, Ed. Periódico Nueva Ciudad, pp.24-27.

[2] MARTIN Eloy (2013) “El rol de la Aviación de Ejército en el desarrollo de la Aviación Civil (Período 1919-1927)” en

http://www.histarmar.com.ar/AVIACION/ElRoldelaAEenAviacCivil.htm

[3] GHIRETTI Guido y MARÓN Gustavo (2012) “El ‘apeadero’ de Puerto Nuevo (también conocido como ‘el Aeropuerto de Retiro’. Breve historia del ignorado antecesor de Aeroparque” en Revista Lima Victor, N° 39, Octubre 2012, y MARTIN Eloy (2016) “Aeródromo San Isidro” en https://www.histarmar.com.ar/AVIACION/EloyMartin/Aerodromo-San-Isidro.pdf

[4] El Imparcial, 8 agosto 1920.

[5] FEIJOO Croquis 10360; 8 agosto 1920

[6] Aviación, Órgano oficial del Centro Pro Aviación Civil, N° 1, Enero 1921.

[7] JAIMES, César y GÁMBARO, Carlos (1972) Reseña para la historia de Castelar, Castelar, Ed. Periódico Nueva Ciudad,pp.24

[8] MARTIN Eloy (2013) “Aeródromo Villa Lugano” en

https://www.histarmar.com.ar/AVIACION/Dossier-Aerodromo-Villa-Lugano-Eloy-Martin2.pdf

[9] Testimonio recogido en La Voz de Castelar, diciembre 1963.

[10] Aviación, Órgano oficial del Centro Pro Aviación Civil, N° 40, Enero 1925; N° 30-31 enero 1924. En ese momento, se menciona que finalizado el contrato, el aeródromo de Castelar fue arrendado a la Escuela Argentina de Aviación de los señores Luro, Bosch y Olivero, de la cual no tenemos más referencias.

[11] Aviación, Órgano oficial del Centro Pro Aviación Civil, N° 54, septiembre 1926.

[12] Había vuelto a tener un solo hangar en algún momento posterior a 1926.

[13] Alas, N° 4, Enero 1934, y BENAVENTE Juan C. y NONNA Ítalo (2016) “La aviación en Quilmes: la consagración” en Boletín de la Dirección de Estudios Históricos de la Fuerza Aérea Argentina, N° 70, pp. 74-76.

[14] Mundo Aeronáutico, N° 25, febrero 1935.

[15] La Voz de Castelar, 5 de Octubre de 1932.

[16] Agradezco el comentario crítico del Prof. Lucas Georgieff que me hiciera notar que el conteo de 29.835 habitantes para el Partido de Morón del Ministerio de Obras Públicas provincial en 1928 seguramente sea un subregistro, visible al compararlo con los resultantes de los censos nacionales y provinciales de 1914 y 1938. Estos relevamientos más confiables registraron 24.624 y 65.750 personas respectivamente.

[17] SAEZ, Graciela y BIROCCO, Carlos (2010) Morón de los orígenes al bicentenario, Ed. Municipalidad de Morón, p. 167

[18] Datos publicados en La Voz de Castelar, enero 1939.

[19] CENTRO DE AVIACIÓN CIVIL, Memoria y balance correspondiente al ejercicio 1929-1930. Seguramente pensaban en los galpones para coches y otras instalaciones construidas por el Ferrocarril Oeste en esos años.

[20] Boletín de Aeronáutica Civil, N° 1, Enero 1934.

[21] La Voz de Castelar, Septiembre de 1935.

[22] La Voz de Castelar, enero 1936.

[23] Noticias Gráficas, 10 marzo 1958.

Anuncios

2 comentarios sobre “El Aeródromo de Castelar

  1. La Handley Page Aviaton Ltd. nunca se instaló en San Isidro, este aeródromo fue creado por la Compañía Río Platense de Aviación que nada tenía que ver con la Handley Page Aviaton Ltd. sino que era una empresa de capitales totalmente radicados en el País, de argentinos y británicos radicados en el País. Más tarde se instaló la Franco Argentina de Aviación y cuando esta última quiebra y desaparece, se instala en su lugar el Aero-Club Argentino.

    Me gusta

    1. Estimado Roberto,

      Muchas gracias por el comentario crítico.
      Efectivamente había un error en el texto respecto de la Handley Page que he corregido, interpreté mal algo que leí en bibliografía sobre el tema. Al no ser especialista en este aeródromo, me guié por el texto de Eloy Martin que aparece en la cita 3 y posteriores (MARTIN Eloy (2016) “Aeródromo San Isidro” en https://www.histarmar.com.ar/AVIACION/EloyMartin/Aerodromo-San-Isidro.pdf). Allí menciona inicialmente a la River Plate Aviation Co. y la Franco Argentina como las primeras; luego si menciona a la Compañia Argentina y la Rio Platense de Aviación.
      Saludos cordiales
      Prof. Agustín Algaze

      Me gusta

Los comentarios están cerrados.