La Maestra Pascuala Cueto y la Escuela Popular Laica de Morón

Por Graciela Saez |

Durante el período fundacional del socialismo en la Argentina, que podríamos ubicar entre 1896 y 1910, existieron interesantes propuestas relacionadas con la educación, que fueron llevadas adelante por mujeres. En ellas se cruzaba la problemática de género con la pedagogía, en un proyecto de construcción democrática de ciudadanía, que coincidía con la sistematización de la escolaridad básica en nuestro país.

La voz de las mujeres comenzó a escucharse por ese tiempo en distintos ámbitos, circunstancia directamente relacionada con el proceso de transformación económica y social producido por la segunda Revolución industrial. En ese marco, las mujeres pasaron a ocupar un lugar importante en el proceso productivo, ya que tanto la fuerza de trabajo femenina como de los menores se potenció con la expansión del capitalismo. En la Argentina a comienzos del siglo XX, el crecimiento del proletariado se vio engrosado por la llegada de miles de inmigrantes que pusieron de manifiesto la situación de la clase trabajadora y, dentro de ella, la condición femenina. Así se fue instalando lentamente el debate por los derechos de la mujer, desde los nuevos partidos y grupos políticos que se afianzaban, desde el periodismo y desde distintas organizaciones que se fueron creando. Mujeres anarquistas y socialistas formaron parte de una avanzada femenina, que trabajosamente tuvo acceso a la palabra pública; fueron generalmente educadoras, escritoras o periodistas, que predicaron con el ejemplo, impulsando y poniendo en práctica sus convicciones. Muchas de ellas fueron discriminadas por la sociedad tradicional.

Un grupo de mujeres socialistas entre las que podemos citar a Alicia Moreau, Justa Burgos, Mercedes Salaberry, María L. de Spada, Mariana Chertcoff, Fenia Chertcoff, Sara Justo, Pascuala Cueto, Raquel Messina, Raquel Caamaño, entre otras, propusieron y llevaron adelante a través de organizaciones y periódicos, o desde las mismas cátedras, proyectos educativos verdaderamente revolucionarios para su época. Estos planteaban fundamentalmente la transformación de la sociedad desde la educación. Así se creó el Centro Socialista Femenino, cuya secretaria general era Fenia Chertcoff, que a su vez había patrocinado la Liga por la Educación Laica.[1] Las dos experiencias más conocidas de este Centro en lo concerniente a la creación de escuelas e instituciones propias, son la fundación de la Escuela Popular Laica de Morón (1904) y la Asociación de Bibliotecas y Recreos Infantiles (1913).

La Escuela Popular Laica de Morón, fundada en 1904, formó parte de un proyecto educativo, en el que hubo una visible relación entre educación y ciudadanía, ya que la proyectada “elevación cultural de los trabajadores” que se realizaría mediante la fundación de instituciones populares de cultura, como escuelas socialistas y bibliotecas, contribuiría en la formación de una conciencia ciudadana, que finalmente posibilitaría tanto a hombres como mujeres construir una sociedad más justa.

Morón a comienzos del siglo XX

El pueblo de Morón, ubicado a 25 kilómetros de la capital en el camino hacia el oeste, se encontraba en los comienzos del siglo XX en pleno crecimiento, gracias al aporte inmigratorio y a la temprana llegada del ferrocarril en 1859. Su población comenzó a multiplicarse y el crecimiento económico sería por mucho tiempo una constante. Sus calles animadas por el comercio, eran recorridas por criollos y extranjeros de distintas procedencias. En 1895 un tercio de la población de Morón era extranjera, siendo inmigrantes en su mayoría los que atendían comercios y pequeñas industrias.

Los trenes, que arribaban con puntualidad inglesa a la estación, transportaban viajeros, trabajadores y veraneantes a las lujosas residencias que los porteños poseían en la localidad. El pueblo estaba rodeado de chacras y quintas de laboreo, que ocupaban un área importante del Partido.

Una sociedad muy tradicional, como lo era la de comienzos del siglo XX, pautaba prácticas y costumbres, en un esquema especialmente conservador y machista. El rol de las mujeres estaba acotado, ya que existía un tácito mandato según el cual debían asumir las tareas adjudicadas a su género.

Si bien su sociedad era preponderantemente conservadora, Morón se había convertido por esa época en un referente del socialismo, ya que importantes dirigentes vivían o pasaban largas temporadas en el partido. Juan B. Justo, Mariana Chertkoff, Ángel Giménez, Nicolás Repetto, Fenia Chertkoff, Adolfo Dickman y José Ingenieros fueron algunos de ellos. La experiencia de la Escuela Popular Laica, a la que nos vamos a referir, marcaría un hito del socialismo en la región.

Morón contaba según el censo de 1895 con 16 establecimientos educativos de los cuales la mayoría de los docentes eran mujeres, ya que las maestras habían logrado imponer para esa época numéricamente su género frente a los hombres en la enseñanza.[2] Esto se mantiene en la década siguiente, ya que entre 1900 y 1910 de 116 nombramientos de docentes a cargo de cursos en Escuelas públicas que se hicieron en el partido, 113 fueron mujeres y 3 fueron varones. La dirección de estos colegios sólo en dos casos estuvo a cargo de hombres.[3]

El magisterio y la beneficencia fueron las formas de proyectarse que las mujeres de las clases medias y acomodadas encontraron desde fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX, sin romper con los modelos que la sociedad reservaba para ellas. En Morón debemos destacar en la década que estamos analizando, la acción de las Damas Vicentinas, que comandadas por Ostaciana Bravo de Lavignolle, crearon el Hospital de Morón. De esa forma, guiadas por concepciones filosóficas muy diferentes, pero con algunos objetivos coincidentes, tanto las maestras “transgresoras”, lideradas por Pascuala Cueto, como las damas de beneficencia, hicieron un valioso aporte a la sociedad.

La Maestra Pascuala Cueto (1857-1933)

La maestra Pascuala Cueto fue quien llevó adelante en Morón el revolucionario proyecto educativo conocido como Escuela Popular Laica, que Nicolás Repetto consideraba como la experiencia educativa más importante del socialismo – tal como lo definió en el informe al IX Congreso del PS.

Justina Pascuala Cueto había nacido en Pergamino en 1857. Se diplomó de maestra normal en 1880 en la parroquia de Catedral al Sur. En 1886 solicitó al Consejo Escolar un cargo en una escuela rural, que desempeñó en Bella Vista. Un año después sería designada directora de la Escuela N°3 en Morón y, a partir de 1990, lo sería de la Escuela N°2 en este mismo partido, donde se afincaría hasta el final de su vida.

Sus profundas convicciones la acercaron al Partido Socialista, en el que un buen número de mujeres de su tiempo comenzaron a militar. Pascuala formó parte de una generación de mujeres nacidas entre 1835 y 1860 que compartieron con los hombres de la Generación del 80, la modernización del país, pero desde una óptica diferente.

El progreso era la idea fuerza de aquella Argentina rica, donde el crecimiento urbano, la electricidad, las mejoras sanitarias, los nuevos medios de comunicación, sumados a la llegada de miles de trabajadores inmigrantes, anunciaban crecimiento y cambios importantes. Pero para muchas de estas mujeres todo esto no alcanzaba, era necesario mejorar la condición femenina, su derecho a la educación, a trabajar fuera del hogar, a expresarse, a participar en política. Sabían también que esto sólo se lograría transformando la sociedad en general.

Pascuala Cueto era una de esas mujeres. No solamente era una maestra apasionada que promovía las nuevas ideas en materia educativa, paralelamente a su labor docente dirigió durante varios años un  Periódico Educacionista, Literario y Social llamado El Adelanto, con dirección, redacción y administración femenina.

Allí, acompañando los temas netamente pedagógicos, se ocuparon de la defensa de los maestros, del reclamo por falta de pagos o del problema sanitario en los colegios. Pero la visión de estas periodistas era mucho más amplia, ya que fundamentalmente denunciaban la injusticia social, propiciaban la solidaridad con las clases humildes y enjuiciaban la desigualdad social, la ostentación y el abuso de poder.

Fenia Chertkoff formaba parte del consejo editor del periódico. Ella pasaba largas temporadas en Morón, conocía muy bien los problemas de la localidad y los denunciaba en El Adelanto, especialmente temas relacionados con la insalubridad, la educación y la niñez desprotegida.

Además de dirigir la escuela, Pascuala enseñaba en la Sociedad Cosmopolita de Trabajadores,  que brindaba clases nocturnas a obreros y artesanos de Morón. Muchas eran entonces las razones para que tanto las autoridades del Consejo Escolar y algunos sectores de la sociedad moronense, no vieran con buenos ojos a esta verdadera transgresora. Fue entonces que a instancias del Círculo Católico de Obreros, las autoridades del Consejo Escolar, con increíbles acusaciones que indignaron a la opinión pública, pidieron la destitución de su cargo de directora.[4]

Se la acusó de levantar suscripciones para adquirir un piano para la escuela, dictar conferencias después de horario de clase, enseñar en una escuela socialista como lo era la que solventaba la Sociedad Cosmopolita. También se la señaló por escribir en una Revista contra las disposiciones del Consejo Escolar, y por no concurrir a misa los domingos.

Cuando su destitución, un importante grupo de vecinos de Morón organizó una manifestación desde la Plaza hasta su casa, para reivindicarla y demostrarle su apoyo.[5] La reacción de la comunidad fue inmediata: 500 personas se reunieron en la Plaza Alsina para apoyar a Pascuala, organizándose un acto en que los oradores fueron entre otros el Dr. Ángel Giménez, importante dirigente socialista, médico higienista, defensor de la educación y las bibliotecas populares. Hablaron representantes del Círculo Socialista femenino, del que formaban parte las hermanas Chertkof, muy vinculadas a este pueblo. Representando a las docentes de Morón, tomó la palabra Clemencia Ceballos, “antigua educacionista”, en ese momento maestra de la Sociedad Cosmopolita de Trabajadores. Después del acto, una columna imponente se dirigió a la casa de Pascuala a demostrarle su apoyo. El diario La Nación consignaba que la concurrencia al acto “se disolvió aclamando ruidosamente a la Srta. Cueto”.[6] Los periódicos de la época denunciaban el atropello cometido contra la maestra.  La  Vanguardia titulaba el relato “La mazorca en Morón” y la Prensa hablaba de “ciego absolutismo”. El caso y su repercusión popular fueron noticia a nivel nacional.

Finalmente, Pascuala fue suspendida en su cargo, pero el Centro Socialista Femenino, apoyado por la  Liga por la Educación Laica, puso en marcha un proyecto de creación de una nueva escuela: LA ESCUELA POPULAR LAICA DE MORÓN, que fue abierta en 1903 y estuvo a cargo de Pascuala Cueto.

La Escuela Popular funcionó en la esquina de las calles Brown y Uruguay, durante 7 años desde 1904 hasta más allá de 1910. Tuvo un promedio de 100 alumnos por año, albergando niños de ambos sexos. Era totalmente gratuita y recibía el apoyo de  distintas organizaciones políticas y sociales así como de  la  sociedad moronense.[7]

Especialmente el Centro socialista femenino llamaba a colaborar con la Escuela Cueto y daba a través de La Vanguardia el listado de donantes entre los que eran principales sostenedores, Fenia Chertkof y su marido el dirigente socialista Nicolás Repetto. Se organizaban bailes, conciertos y conferencias.

Transcribimos a continuación algunos de los avisos, publicados en La Vanguardia, en los que se anunciaban la inauguración y actividades de la escuela

Se invita a todos los compañeros y compañeras a la inauguración de esta Escuela en Morón, mañana domingo a las 3 de la tarde, en la calle Brown 155. En la fiesta  darán conferencias el compañero. Dr. Repetto y la compañera Luisa Campodónico. Se distribuirán bombones a los niños.

El tren sale de la Estación Once a las 2.10 p.m. – a beneficio de la Escuela se ha recibido de la Sociedad Protectora de Instrucción de Morón $ 192.10, del Dr. J. B. Justo $10, de la Sociedad Cosmopolita de Trabajadores de Morón $73.40.

La compañía del teatro Apolo dará una función el jueves 3 de Marzo a beneficio de la Escuela Popular Cueto. Platea con entrada 1 peso. A las 8 en punto.

Desde la escuela se creó una biblioteca pública, se hizo extensión a la comunidad, se creó un jardín de infantes, se impartió enseñanza a los trabajadores en clases nocturnas, se hizo capacitación docente en conferencias pedagógicas abiertas, formando maestras tanto en Morón como en localidades vecinas.

Dice la historiadora Dora Barrancos: “La escuela de Pascuala Cueto tuvo un desarrollo tan prominente que no eran pocos los visitantes, incluidos los extranjeros que iban a ver esa experiencia”. Y agrega: “aun cuando usaran los mismos textos escolares, seguramente porque había allí una gran presencia de las ideas positivo-evolucionistas, la figura de Darwin fuera una figura central en la propuesta pedagógica de esa escuela. Era una escuela que pretendía ser ejemplar y tuvo un ciclo de magisterio destinado a preparar jóvenes que iban a dar exámenes a La Plata”.

Su carácter laico produjo importantes enfrentamientos y así lo hizo saber Pascuala en La Vanguardia, donde se denunciaba el avance de los colegios católicos y ella misma contaba el atropello.[8] Desde este periódico, el socialismo, se empeñaba en denunciar cómo la iglesia se entrometía en la escuela, a pesar de que la escuela pública debía garantizar laicidad.

La Escuela Popular Laica daba especial importancia a la enseñanza práctica. Se organizaron numerosas excursiones a la capital, por ejemplo al zoológico, pero también a los hornos de ladrillos y a las curtiembres.[9] También se realizaban distintos talleres, con gran participación de los alumnos.[10]

El apoyo a la Escuela Popular Laica de Morón

Diferentes entidades apoyaron o simpatizaron con el emprendimiento. En primer lugar el Partido Socialista, que la solventaba no sólo económicamente, sino a través de conferencias, y también lo hacía desde La Vanguardia, difundiendo detalladamente cada una de las actividades. Asimismo, desde la Revista La educación fundada por Justa Meyer.

Por otra parte, la Sociedad Cosmopolita de Trabajadores había impulsado la creación de la Sociedad Protectora de la Instrucción Local, con el propósito de propender al mejoramiento intelectual y moral de los niños que concurrían a la escuela pública en Morón, establecer clases especiales para adultos, proporcionar ropa y calzado a los niños pobres y crear una biblioteca publica, entre otros postulados.[11]

Personalidades de la talla de Juan B. Justo, Nicolás Repetto, Adolfo Dickman, Iñigo Carrera, Alfredo Palacios o A

Ángel Giménez, todas figuras señeras del socialismo, disertaron en Morón colaborando con la institución.

 

Muchas mujeres socialistas y feministas pasaron por sus aulas dando clase o conferencias: Elvira Rawson de Dellepiane, Eugenia Cuesta, Victoriana Natal.[12] Las conferencias tocaban distintos temas, desde los históricos a los científicos, otorgándole especial importancia a la teoría evolucionista de Darwin, cosa que molestaba especialmente por aquel tiempo a la Iglesia.

El carácter laico de la enseñanza allí impartida hizo que distintas logias, que por ese entonces tenían gran predicamento en la sociedad, también apoyaran la escuela. Así La Vanguardia informa sobre sucesivas donaciones de la Logia Masónica, la Río de la Plata, L´Italia, la Mariano Moreno y la Logia Libertad, Igualdad, Fraternidad del rito escocés.

La escuela se sostenía también gracias a la colaboración de una comisión de socios, los padres de los alumnos y los vecinos de Morón. Se realizaban en su beneficio distintas actividades: conferencias, proyecciones luminosas, recitales musicales (a cargo del Grupo Estudiantina de Morón y la Orquesta Los Cohetes, entre otros) cuadros filodramáticos (teatro) y actuaciones de los alumnos y maestros.[13]

También se recibían distintas donaciones, ya fuera para la escuela o para rifar en kermeses y fiestas. Las listas de donaciones eran meticulosamente detalladas en el periódico: materiales para la escuela, escobas, plumeros y distintos objetos para rifar: desde un sombrero y vestido para señorita o una máquina de coser, hasta un cóndor embalsamado. Hubo también otras atracciones como el “Boceto dramático ilusionista” que presentaba al Atleta Lautiano, “medalla de oro en belleza masculina”.

Es interesante destacar que la gente de Morón era al igual que la mayor parte de la sociedad de tendencia conservadora, pero una buena parte de la población apoyaba a Pascuala Cueto más allá de sus ideas políticas. En cambio, al gobierno municipal le disgustaba este apoyo, según se quejaba La Vanguardia: “La autoridad dio la orden de que nadie estacionara en la vereda”, refiriéndose a la realización de un acto en beneficio de la escuela,  y se preguntaba “porqué no hacen lo mismo frente a la Iglesia o al Club del Progreso”. Muchas de las reuniones a beneficio se hacían en la Sociedad Italiana o en la Cosmopolita, ya que la Intendencia se negaba a prestar sus instalaciones. Explicaba La Vanguardia: “El Intendente Reboredo se ha negado rotundamente a conceder el Salón Municipal para la fiesta” y agregaba “sin embargo en los carnavales, la canalla dorada que infesta la localidad, se da cita en la casa del pueblo”.

La escuela se mantuvo con recursos propios desde 1904 hasta más allá de 1910, apoyada por los distintos sectores arriba nombrados pero fundamentalmente auxiliada por las mujeres y los hombres del socialismo, que hacia 1907 decidieron formar la Liga pro Educación Laica. Lamentablemente, hacia 1908 la situación financiera se hizo difícilmente soportable, y por otra parte, desde 1909 el socialismo ya no intentó competir con el Estado en materia de educación, de tal modo que en la década de 1910 se vio obligada a cerrar sus puertas.[14]

Algunas conclusiones

La Escuela Popular Laica y su directora marcaron en su momento a la sociedad moronense. En su defensa se organizó la primera manifestación popular en Morón, en que se reclamó justicia para un docente. La nueva escuela fue apoyada por amplios sectores de la comunidad. A su muerte, el pueblo de Morón le levantó a Pascuala Cueto un monumento, y una calle en el partido lleva su nombre. Aún quedan algunas personas cuyos padres o abuelos la conocieron o fueron sus discípulos. Pero en la actualidad, lamentablemente, pocos saben cuál fue su obra a pesar de que su nombre es conocido por ser el de una calle del centro de la ciudad. Esto se debe a que la bibliografía clásica de Morón fue producida por conservadores que por mucho tiempo contaron la historia de los grandes personajes “que construyeron Morón”, y en esa historia no encajaba una maestra socialista. Todos la nombran como una docente destacada, pero no dicen nada acerca de su propuesta pedagógica y mucho menos de su activa militancia. Es la tarea de la nueva generación de investigadores, redescubrir y difundir figuras tan interesantes como la de Pascuala Cueto, que llevaron a cabo junto a otras tantas mujeres y hombres un emprendimiento educativo ejemplar que promovía la construcción de una sociedad más justa.


Bibliografía

Marina Becerra. Ciudadanía, Género y Educación en los debates del primer socialismo argentino. Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género–Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Buenos Aires/CONICET.

Barrancos, Dora: Educación, cultura y trabajadores (1890-1930), Buenos Aires, CEAL, 1991.

Lilia Ana Bertoni Las formas de construcción de la nacionalidad argentina. Actores e ideas. 1890-1923. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2001.

Carlos Suárez “Pascuala Cueto: maestra. Aportes para una biografía. La escuela popular laica en Morón, 1904-1910” en Revista de Historia Bonaerense, 1997, Nº 13.

[1] El Centro Socialista Femenino estaba vinculado con otras asociaciones como Universitarias Argentinas y el grupo femenino Unión y Labor a los que pertenecía Sara Justo. Esta agrupación de mujeres se dedicó a temas educativos y femeninos en general, organizando conferencias, y congresos. También publicó la revista Unión y Labor, (1909 -1913), dirigida por Matilde T. Flairoto y Sara Justo).

[2] Archivo General de la Nación. Censo Económico y Social de 1895. Morón.

[3] Cálculos propios basados en la información que aporta Julio Reboredo, “Morón: Escuelas Públicas 1828-1915”, Revista de Educación.

[4] La Vanguardia, 8 de agosto de 1903 y 9 de septiembre de 1903.

[5] La Vanguardia, 19 de septiembre de 1903

[6] La Nación, 13 de septiembre de 1903.

[7] La Vanguardia, 27 de febrero de 1904.

[8] La Vanguardia, 24 de diciembre de 1904.

[9] La excursión al zoológico en La Vanguardia, 30 de mayo de 1906.

[10] La Vanguardia, 9 de julio de 1904.

[11] Dora Barrancos Educación, cultura y trabajadores (1890-1930) CEAL, 1991.

[12] Victoriana Natal fue la impulsora de una escuela de similares características en La Boca, donde el socialismo contaba con una gran adhesión. (Alfredo Palacios fue electo diputado por La Boca en 1904). También hubo una iniciativa de crear otra escuela laica en Lanús, donde según La Vanguardia tanto Fenia Chertkoff como María Spada eran el alma de la Sociedad de Fomento de la Educación Laica.

[13] Véase, por ejemplo, la Velada Musical a favor de la maestra Cueto en Morón, en La Vanguardia, 12 de diciembre de 1903.

[14] A partir de 1909 el socialismo apoya por entero la educación estatal aunque criticando al estado cuando había que hacerlo, desde luego, denunciando lo que al socialismo le pareció en esos años, de manera muy obsesiva, la interferencia de la iglesia, a pesar de la promesa de laicidad que tenía nuestra escuela bajo la Ley 1420; Dora Barrancos “Presencia de la mujer en las luchas sociales argentinas de principio de siglo”.